Conquistas y Reinos

A los vikingos les resultó cada vez menos necesario incendiar y saquear.
Ofrecieron: ¡Pagad, y os dejaremos en paz! Este tipo de pago por extorsión se llamaba impuesto danés. Las monedas inglesas de la época de los vikingos escasean en los museos ingleses, mientras que abundan en los museos de los países nórdicos.

En 991, el jefe noruego Olav comandó una flota de 93 barcos, que entraron en combate con los ingleses en Essex. Pero cuando pagaron cinco toneladas de plata, se les dejó en paz – por un tiempo.
Tres años más tarde, Olav regresó acompañado del rey danés Svein Tjugeskjegg, y ahora subieron el precio de la tregua a ocho toneladas. Olav volvió a casa, y con el apellido de Tryggoason se hizo rey de Noruega.
Svein continuó extorsionando a los ingleses, y en 1013 se adueñó del trono de Inglaterra. Después de él, su hijo Knut consiguió el dominio de Inglaterra, Dinamarca y Noruega, y ninguno de los reyes nórdicos llegó a ser más poderoso que él.

FRANCIA

El año 810, el rey danés Godfred zarpó con una flota de doscientos barcos. Saqueó Frisia, en el reino franco, cobró impuestos y recibió 50 kilos de plata.

A lo largo del siglo XI los vikingos dirigieron una serie de ataques contra las costas del reino franco, que en aquellos tiempos se extendía hasta la frontera con Dinamarca. Los vikingos asolaron las ciudades de Dorestad, Hamburgo, Trier y Ruán. La costa de Normandía estaba especialmente expuesta a los ataques. Desde allí remontaron el Sena, pasando allí el invierno. Saquearon París, atacando la isla fortificada La Cité, donde se detuvieron al ofrecerles Carlos el Calvo tres toneladas de plata. Siguieron los ríos y saquearon por doquier. El Loira les llevó a la ciudad del Nantes; después siguieron el Rhin hasta Colonia.

Los hallazgos arqueológicos vikingos en Francia son raros. Está visto que los vikingos no llegaban para traer ni dejar nada – su misión era la de buscar. La mayoría de los recuerdos están en los topónimos. Donde se asentaban los vikingos, se precisaban nuevas denominaciones con el fin de establecer el nuevo dominio.

DE NORMANDIA A INGLATERRA

En vez de saquear por cuenta propia, los vikingos podían ponerse al servicio de soberanos extranjeros como tropas de mercenarios. El pago podía realizarse en metales preciosos o en tierras. Es fácil comprender la aversión de los subyugados cuando los anales dicen que piratas paganos “que habían hecho daño a los cristianos fueron puestos a la cabeza de países y pueblos cristianos y la Iglesia de Cristo”.

Sumando las cifras encontradas en las fuentes francas de la época, el pago de los vikingos ascendía a 310 kg de oro y 19.500 kg de plata.

El hijo del nieto de Rollón (jefe vikingo) se llamaba Guillermo. En 1066 era conde de Normandía. Pero antes de finalizar aquel año, había conquistado el trono de Inglaterra. Guillermo el Conquistador, la batalla de Hastings y los acontecimientos fueron ampliamente ilustrados en un tapiz que mide 70 metros de largo.

Hoy día se puede apreciar en la ciudad de Bayeux en Francia. Aunque la sangre vikinga estaba fuertemente diluida a través de muchas generaciones, tanto en Guillermo como en sus seguidores, la gran tapicería muestra que muchos rasgos nórdicos seguían vivos.

BIRKA

En la isla de Björkö en Mälaren, que desemboca en el mar Báltico en Estocolmo, se encuentra un gran recinto de hallazgos arqueológicos.
Aquí estaba Birka, la primera ciudad de la península escandinava en la época de los vikingos.

Birka era una ciudad de comercio, estratégicamente situada frente al mar Báltico y las rutas comerciales hacia Hedeby y el continente del sur. Bien protegida, la ciudad estaba apartada de la costa, y además había sido fortificada con un parapeto. Aquí vivía un millar de personas que se dedicaban a la artesanía y el comercio. La ciudad contaba con puentes y una fortaleza, que consistía en un alto fortificado fuera de la ciudad. Desde los años 1680 llevan realizándose investigaciones en Birka; las últimas tuvieron lugar a principios de los años 90.

Conocemos el nombre de esta ciudad debido a las crónicas de los dos viajes misioneros hechos por el benedictino francés Anscario a Birka.
Los viajes tuvieron lugar en 830 y 851. Anscario pudo construir una capilla y fundó una comunidad cristiana en Birka, pero los resultados de su trabajo no continuaron. Sin embargo, como era el primero, Anscario ha obtenido el nombre de Apóstol del Norte.

EXPEDICIONES AL ESTE

Junto al camino en Táby, al norte de Estocolmo, hay dos piedras con inscripciones rúnicas. Fueron levantadas por la mujer y los tres hijos de Ósten, y cuentan que él “fue a Jerusalén y murió en Grecia”. La cruz subraya que Ósten viajó con un propósito digno, como peregrino al país santo.

La inscripción nos lleva a principios del siglo XI, es decir, el siglo en que se erigió la mayoría de las más de tres mil piedras rúnicas de Suecia. Ya que a menudo se han levantado en memoria de los familiares que murieron en un lugar lejano, también sirven de monumentos de las fantásticas expediciones a Rusia, el mar Caspio, el mar Negro y el Mediterráneo.

Los grandes ríos del este se habían establecido como rutas comerciales entre el Oriente y Europa Occidental mucho antes de la llegada de los vikingos. Lo nuevo consistió en que los vikingos tomaron más parte en el comercio.

EN BARCO POR TIERRA

El Golfo de Finlandia era la principal puerta de entrada a las vías fluviales del este.
Con los mismos grandes barcos que los vikingos utilizaban en las travesías del mar del Norte, podían llegar hasta Staraja Ladoga. Pero más allá no llegaban. La vía fluvial hacía necesario el transbordo a barcos más pequeños, y tenían que pagar un arancel para pasar.
El príncipe Oleg, que reinó Rusia de 882 a 912, controlaba el tráfico desde un castillo situado a orillas del río. De linaje escandinavo, su nombre nórdico era Helge. Un décimo de la población de Staraja Ladoga era rusa, como se llamaba a los escandinavos, y fue así como Rusia recibió su nombre.

En Smolensk se han enterrado vikingos en barcos de hasta diez metros de longitud. Estos barcos los podían arrastrar por los rápidos, o por los istmos donde era necesario arrastrarlos por tierra para seguir navegando en Dniéper o Volga. Lo bueno de llevar esclavos como mercancías es que eran útiles a los remos y tirando de los barcos por los istmos.
Además, la carga consistía en pieles, miel, cera y armas. La plata con la que se pagaba a los vikingos, se pesaba en balanzas.  El hecho de que tales balanzas hayan sido encontradas en tumbas de mujeres vikingas en Rusia, sugiere que éstas también participaban en las actividades comerciales.

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